Si Norteamérica se hiciera comunista

Hoy, 4 de julio, se conmemoran los 250 años de la «declaración de independencia» de los Estados Unidos. Donald Trump, expresión viva de los intereses de la burguesía imperialista estadounidense, declaró en su discurso conmemorativo que:

«El comunismo es una amenaza mortal para la libertad estadounidense. Es la mayor amenaza para nuestro país incluso más que la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, Pearl Harbor o el 11-S. No vamos a permitir que esto nos suceda. Créanme, no lo vamos a permitir».

Y añadió que:

«Puedes ser leal a Karl Marx o puedes ser leal a Estados Unidos. Puedes ser comunista o puedes ser patriota. No puedes ser ambas cosas»

No se equivoca. Los comunistas no somos leales a ningún Estado burgués. No defendemos ninguna patria. No somos nacionalistas. Reivindicamos lo que tanto temen los capitalistas del planeta: la construcción de una nueva sociedad sin clases sociales, sin propiedad privada sobre los medios de producción, sin Estados-nación, sin mercancías y sin ninguna forma de explotación y opresión.

El anticomunismo al alza es una clara señal de tiempos críticos para el capitalismo. No ocurrió ese tal «fin de la historia», ni el «fin de las ideologías». Más bien, estamos cerca del fin de la hegemonía de la ideología burguesa. En todo el mundo vuelven a estar en boga las ideas revolucionarias, con el comunismo como su estandarte por excelencia.

Así, ante estas circunstancias: ¡que teman al «fantasma» del comunismo! ¡Proyectemos y construyamos el camino hacia una nueva sociedad internacional: una sociedad comunista!

Dicha tarea monumental requiere nuestra formación en el socialismo revolucionario. Para ese fin, en 1934, al calor de una crisis capitalista, del contradictorio New Deal y del auge del movimiento obrero socialista en los Estados Unidos, León Trotsky escribió un maravilloso texto. Estudiémoslo críticamente:

SI NORTEAMÉRICA SE HICIERA COMUNISTA[1]

Por León Trotsky

17 de agosto de 1934

Si Norteamérica se hiciera comunista como consecuencia de las dificultades y problemas que el orden social capitalista es incapaz de resolver, descubriría que el comunismo, lejos de ser una intolerable tiranía burocrática y regimentación de la vida individual, es el modo de alcanzar la mayor libertad personal y la abundancia compartida.

En la actualidad muchos norteamericanos consideran el comunismo solamente a la luz de la experiencia de la Unión Soviética. Temen que el sovietismo en Norteamérica produzca los mismos resultados materiales que les trajo a los pueblos culturalmente atrasados de la Unión Sovietica.

Temen que el comunismo los meta en un lecho de Procusto, y señalan el conservadurismo anglosajón como un obstáculo insuperable hasta para encarar algunas reformas posiblemente deseables. Aducen que Gran Bretana y Japón intervendrían militarmente contra los soviets norteamericanos. Tiemblan ante la perspectiva de que los norteamericanos se vean regimentados en sus hábitos de alimentación y vestido, obligados a subsistir con raciones de hambre, a leer una estereotipada propaganda oficial en los periódicos, a servir de simples ejecutores de decisiones tomadas sin su participación activa. O suponen que tendrían que guardarse para sí sus pensamientos mientras alaban en voz alta a los líderes soviéticos por temor a la cárcel o al exilio.

Temen la inflación monetaria, la tiranía burocrática y tener que pasar por un intolerable papeleo “rojo” para obtener lo necesario para vivir. Temen la estandarización desalmada del arte y la ciencia, así como de las necesidades cotidianas. Temen ver la espontaneidad política y la supuesta libertad de prensa destruidas por la dictadura de una monstruosa burocracia. Y tiemblan ante la idea de tener que aceptar la volubilidad incomprensible de la dialéctica marxista y una filosofía social disciplinada. Temen, en una palabra, que la Norteamérica soviética se transforme en la contraparte de lo que les han dicho que es la Rusia soviética.

En realidad los soviets norteamericanos serán tan distintos de los rusos como lo son Estados Unidos del presidente Roosevelt* del imperio ruso del zar Nicolás II. Sin embargo Norteamérica sólo podrá llegar al comunismo pasando por la revolución, de la misma manera como llegó a la independencia y la democracia. El temperamento norteamericano es enérgico y violento, e insistirá en romper una buena cantidad de platos y en tirar al suelo una buena cantidad de carros de manzanas antes de que el comunismo se establezca firmemente. Los norteamericanos, antes que especialistas y estadistas, son entusiastas y deportistas, y sería contrario a la tradición norteamericana realizar un cambio fundamental sin que se tome partido y se rompan cabezas.

Sin embargo, el costo relativo de la revolución comunista norteamericana, por grande que parezca, será insignificante comparado con el de la Revolución Rusa Bolchevique, debido a vuestra riqueza nacional y población. Es que la guerra civil revolucionaria no la realiza el puñado de hombres que está en la cúpula, el cinco o diez por ciento dueño de las nueve décimas partes de la riqueza norteamericana; este grupito sólo podría reclutar sus ejércitos contrarrevolucionarios entre los estratos más bajos de la clase media. Aún así, la revolución podría atraerlos fácilmente demostrándoles que su única perspectiva de salvación está en el apoyo a los soviets.

Todos los que están por debajo de este grupo ya están preparados económicamente para el comunismo. La depresión hizo estragos en vuestra clase obrera y asestó un golpe aplastante a los campesinos, ya perjudicados por la larga decadencia agrícola de la década de posguerra. No hay razón por la que estos grupos deban oponer alguna resistencia a la revolución; no tienen nada que perder, por supuesto siempre que los dirigentes revolucionarios se den hacia ellos una política moderada a largo alcance.

¿Y quién más luchará contra el comunismo? ¿Vuestra “guardia de corps” de millonarios y multimillonarios? ¿Vuestros Mellons, Morgans, Fords y Rockefellers? Dejarán de luchar en cuanto no consigan quién pelee por ellos.

El gobierno soviético norteamericano tomará firme posesión de los comandos superiores de vuestro sistema empresario: los bancos, las industrias clave y los sistemas de transporte y comunicación. Luego les dará a los campesinos, a los pequeños comerciantes e industriales, mucho tiempo para reflexionar y ver qué bien anda el sector nacionalizado de la industria.

Es en este terreno donde los soviets norteamericanos podrán producir verdaderos milagros. La “tecnocracia”[2] sólo será real bajo el comunismo, que sacará de encima de vuestro sistema industrial las manos muertas de los derechos de la propiedad privada y las ganancias individuales. Las más osadas propuestas de la comisión Hoover sobre estandarización y racionalización parecerán infantiles comparadas con las posibilidades abiertas por el comunismo nortemericano.

La industria nacional se organizará siguiendo el modelo de vuestras modernas fábricas de automotores de producción continua. La planificación científica se elevará del nivel de la fábrica individual al del conjunto del sistema económico. Los resultados serán estupendos.

Los costos de producción disminuirán en un veinte por ciento o tal vez más. Esto a su vez aumentará rápidamente la capacidad de compra de los campesinos.

Por cierto, los soviets norteamericanos establecerán sus propios gigantescos establecimientos agrícolas, que serán también escuelas voluntarias de colectivización. Vuestros campesinos podrán calcular fácilmente si les conviene seguir como eslabones aislados o unirse a la cadena general.

El mismo método se utilizaría para incorporar a la organización industrial nacional al pequeño comercio y a la pequeña industria. Con el control soviético de las materias primas, los créditos y los suministros estas industrias secundarias seguirían siendo solventes hasta que el sistema socializado las absorbiera gradualmente y sin compulsión.

¡Sin compulsión! Los soviets norteamericanos no tendrían que recurrir a las drásticas medidas que las circunstancias a menudo impusieron a los rusos. En Estados Unidos la ciencia de la publicidad brinda los medios para ganarse el apoyo de la clase media, que estaba fuera del alcance de la atrasada Rusia, con su vasta mayoría de campesinos pobres y analfabetos. Esto, junto con vuestro aparato técnico y vuestra riqueza, será la mayor ventaja de vuestra futura revolución comunista. Vuestra revolución será más suave que la nuestra; luego de resueltos los problemas fundamentales no tendréis que derrochar energías y recursos en costosos conflictos sociales, y, en consecuencia, avanzaréis mucho más rápido.

Incluso la intensidad y abnegación del sentimiento religioso predominantes en Norteamérica no serán un obstáculo para la revolución. Si en Norteamérica se asume la perspectiva de los soviets, ninguna barrera sicológica será lo suficientemente firme como para demorar la presión de la crisis social. La historia lo demostró más de una vez. Además, no hay que olvidar que los mismos Evangelios contienen algunos aforismos bastante explosivos.

En cuanto a los relativamente escasos adversarios de la revolución soviética, se puede confiar en el genio inventivo de los norteamericanos. Por ejemplo, podríais mandar a todos vuestros millonarios no convencidos a alguna isla pintoresca, con una renta para toda la vida, y que se queden allí haciendo lo que les plazca.

Lo podréis hacer tranquilamente porque no tendréis que temer la intervención extranjera. Japón, Gran Bretaña y los demás países capitalistas que intervinieron en Rusia no podrán hacer otra cosa que aceptar el comunismo norteamericano como un hecho consumado. Y de hecho, la victoria del comunismo en Norteamérica, la columna vertebral del capitalismo, determinará que se extienda a los demás países.

Japón probablemente se unirá a las filas comunistas antes de que se implanten los soviets en Estados Unidos. Y lo mismo se puede decir de Gran Bretaña.

De todos modos, sería una idea loca enviar la flota de Su Majestad británica contra la Norteamérica soviética, incluso contra el sur de vuestro continente, más conservador. Sería inútil y nunca pasaría de una incursión militar de segundo orden.

A las pocas semanas o meses de establecidos los soviets en Norteamérica el panamericanismo sería una realidad política.

Los gobiernos de Centro y Sud América se verían atraídos a vuestra federación como el hierro por el imán. Lo mismo ocurriría con Canadá. Los movimientos populares de estos países serían tan fuertes que impulsarían este gran proceso unificador en un brevísimo período y a un costo insignificante. Estoy dispuesto a apostar que el primer aniversario de los soviets norteamericanos encontraría al Hemisferio Occidental transformado en Estados Unidos soviéticos de Norte, Centro y Sud América, con su capital en Panamá. Por primera vez la Doctrina Monroe adquiriría un peso total y positivo en los asuntos mundiales, aunque no el previsto por su autor.

Pese a los plañidos de algunos de vuestros archiconservadores, Roosevelt no está preparando la transformación soviética de Estados Unidos.

La NRA[3] no pretende destruir sino fortalecer los fundamentos del capitalismo norteamericano ayudando a las empresas a superar sus dificultades. No será el Águila Azul, sino las dificultades que ésta es incapaz de superar, lo que traerá el comunismo a Estados Unidos. Los profesores “radicales” de vuestro trust de cerebros[4] no son revolucionarios; son sólo conservadores asustados. Vuestro presidente abomina de “los sistemas” y “las generalidades”. Pero un gobierno soviético es el más grande de todos los sistemas posibles, una gigantesca generalidad en acción.

Al hombre común tampoco le gustan lo sistemas ni las generalidades. Será tarea de vuestros estadistas comunistas lograr que el sistema produzca los bienes concretos que el hombre común desea: su comida, sus cigarros, sus diversiones, su libertad de elegir las corbatas, la vivienda y el automóvil que le gusten. Será muy fácil proporcionarle estas comodidades en la Norteamérica soviética.

La mayoría de los norteamericanos están desorientados por el hecho de que en la Unión Soviética hemos tenido que construir industrias básicas enteras partiendo de la nada. Una cosa así no podría suceder en Estados Unidos, donde ya os veis obligados a reducir las zonas cultivadas y la producción industrial. De hecho vuestro tremendo aparato tecnológico está paralizado por la crisis y exige ser puesto nuevamente en uso. El punto de partida del resurgimiento económico podrá ser el rápido aumento del consumo de vuestro pueblo.

Estáis más preparados que ningún otro país para lograrlo. En ningún otro lado llego a ser tan intenso como en Estados Unidos el estudio del mercado interno. Entra en las existencias acumuladas por los bancos, los trusts, los hombres de negocios, los comerciantes, los viajantes de comercio y los granjeros.

Vuestro gobierno soviético simplemente abolirá el secreto comercial, combinará todos los descubrimientos de estas investigaciones realizadas en función de la ganancia privada y los transformará en un sistema científico de planificación económica. Para ello contará con la colaboración de una numerosa clase de consumidores cultos y críticos. La combinación de las industrias clave nacionalizadas, el comercio privado y la cooperación del consumidor democrático producirá rápidamente un sistema sumamente flexible para satisfacer las necesidades de la población.

Ni la burocracia ni la policía harán funcionar este sistema; lo hará el frío, duro dinero.

Vuestro dólar todopoderoso jugará un rol fundamental en el funcionamiento del nuevo sistema soviético. Es un gran error mezclar la “economía planificada” con la “emisión dirigida”. La moneda tendrá que ser el regulador que mida el éxito o el fracaso de la planificación.

Vuestros profesores “radicales” se equivocan mortalmente con su devoción a la “moneda dirigida”. Esta idea académica podría fácilmente liquidar todo vuestro sistema de distribución y producción. Esa es la gran lección a extraer de la Unión Soviética, donde la amarga necesidad se convirtió en virtud oficial en el reino del dinero.

La falta de un rublo de oro estable es allí una de las causas fundamentales de muchas de las dificultades y catástrofes económicas. Es imposible regular los salarios, los precios y la calidad de las mercancías sin un sistema monetario firme. Tener un rublo inestable en un sistema soviético es lo mismo que tener moldes variables en una fábrica que trabaja en serie. No funciona.

Sólo será posible abandonar la moneda de oro estable cuando el socialismo logre sustituir el dinero por un sistema de control administrativo. Entonces el dinero será un vale común y corriente, como el boleto del colectivo o la entrada al teatro. A medida que el socialismo avance también desaparecerán estos vales; ya no será necesario el control, ni en dinero ni administrativo, sobre el consumo individual; puesto que habrá suficientes bienes como para satisfacer las necesidades de todos!

Aún no estamos en esa situación, aunque con toda seguridad Norteamérica llegará antes que cualquier otro país. Hasta entonces, la única manera de alcanzar ese nivel de desarrollo será mantener un regulador y medidor efectivo del funcionamiento de vuestro sistema. De hecho, durante los primeros años una economía planificada necesita, más todavía que el viejo capitalismo, dinero efectivo. El profesor que regula la unidad monetaria con el objetivo de regular todo el sistema económico es como el hombre que trató de levantar ambos pies del suelo al mismo tiempo.

La Norteamérica soviética contará con reservas de oro suficientes para estabilizar el dólar, lo que constituye una ventaja invalorable. En Rusia hemos aumentado la producción industrial en un veinte y un treinta por ciento anual; pero, debido a la debilidad del rublo, no pudimos distribuir efectivamente este aumento. Esto en parte se debe a que le permitimos a la burocracia subordinar el sistema monetario a las necesidades administrativas. Vosotros os ahorraréis este mal. En consecuencia, nos superaréis mucho, tanto en la producción como en la distribución, lo que llevará a un rápido avance en el bienestar y la riqueza de la población.

En todo esto no necesitaréis imitar nuestra producción estandarizada para nuestra pobre masa de consumidores. Recibimos de la Rusia zarista una herencia de pobreza, un campesinado culturalmente subdesarrollado y con un bajo nivel de vida. Tuvimos que construir las fábricas y las represas a expensas de nuestros consumidores. Padecemos una inflación monetaria contínua y una monstruosa burocracia.

Norteamérica soviética no tendrá que imitar nuestros métodos burocráticos. Entre nosotros la falta de lo más elemental produjo una intensa lucha por conseguir un pedazo extra de pan, un poco más de tela. En esta lucha la burocracia se impone como conciliador, como árbitro todopoderoso. Pero vosotros sois mucho más ricos y tendréis muy pocas dificultades para satisfacer las necesidades de todo el pueblo. Más aún; vuestras necesidades, gustos y hábitos nunca permitirían que sea la burocracia la que reparta la riqueza nacional. Cuando organicéis vuestra sociedad para producir en función de las necesidades humanas y no de las ganancias individuales, toda la población se nucleará en nuevas tendencias y grupos que se pelearán unos con otros y evitarán que una burocracia todopoderosa se imponga sobre ellos.

Así la práctica de los soviets, es decir de la democracia, la forma más democrática de gobierno alcanzada hasta hoy, evitará el avance del burocratismo. La organización soviética no puede hacer milagros; simplemente debe reflejar la voluntad del pueblo. Entre nosotros los soviets se burocratizaron como resultado del monopolio político de un solo partido, transformado el mismo en una burocracia. Esta situación fue la consecuencia de las excepcionales dificultades que tuvo que enfrentar el comienzo de la construcción socialista en un país pobre y atrasado.

Los soviets norteamericanos estarán llenos de sangre y vigor, sin necesidad ni oportunidad de que las circunstancias impongan medidas como las que hubo que adoptar en Rusia. Por supuesto, los capitalistas que no se regeneren no tendrán lugar en el nuevo orden. Resulta un poco difícil imaginarse a Henry Ford dirigiendo el soviet de Detroit.

Sin embargo, es no sólo concebible sino inevitable que se desate una gran lucha de intereses, grupos e ideas. Los planes de desarrollo económico anuales, quinquenales y decenales; los esquemas de educación nacional; la construcción de nuevas líneas básicas de transporte; la transformación de las granjas; el programa para mejorar la infraestructura tecnológica y cultural de Latinoamérica; el programa de comunicación espacial; la eugenesia, todo esto suscitará controversias, vigorosas luchas electorales y apasionados debates en los periódicos y en las reuniones públicas.

Pues en Norteamérica soviética no existirá el monopolio de la prensa por parte de los jefes de la burocracia como en la Rusia soviética. Nacionalizar todas las imprentas, las fábricas de papel y las distribuidoras sería una medida puramente negativa. Significaría simplemente que al capital privado ya no se le permite decidir qué publicaciones sacar, sean progresivas o reaccionarias, “húmedas” o “secas”[5], puritanas o pornográficas. Norteamérica  soviética tendrá que encontrar una nueva solución al problema de cómo debe funcionar el poder de la prensa en un régimen socialista. Podría hacerse sobre la base de la representación proporcional a los votos en cada elección a los soviets.

Así, el derecho de cada grupo de ciudadanos a utilizar el poder de la prensa dependería de su fuerza numérica; el mismo principio se aplicaría para el uso de los locales de reunión, de la radio, etcétera.

De este modo la administración y la política de publicaciones no la decidirían las chequeras individuales sino las ideas de los distintos grupos. Esto puede llevar a que se tenga poco en cuenta a los grupos numéricamente pequeños pero importantes, pero implica la obligación de cada nueva idea de abrirse paso y demostrar su derecho a la existencia.

La rica Norteamérica soviética podrá destinar mucho dinero a la investigación y a la invención, a los descubrimientos y experimentos en todos los terrenos. No dejaréis de lado a vuestros audaces arquitectos y escultores, a vuestros poetas y filósofos no convencionales.

En realidad, los yanquis soviéticos del futuro dirigirán a Europa en los mismos terrenos en los que hasta ahora Europa ha sido su maestro. Los europeos tienen una idea muy pobre de cómo puede influir la tecnología en el destino humano y adoptaron una actitud de despreciativa superioridad hacia el “norteamericanismo”, particularmente a partir de la crisis. Y sin embargo el norteamericanismo marca la verdadera línea divisoria entre la Edad Media y el mundo moderno.

Hasta ahora en Norteamérica la conquista de la naturaleza ha sido tan violenta y apasionada que no habéis tenido tiempo de modernizar vuestras filosofías o de desarrollar formas artísticas propias. Hasta ahora habéis sido hostiles a las doctrinas de Marx, Hegel y Darwin. La quema de los trabajos de Darwin por los bautistas de Tennessee[6] es sólo un pálido reflejo del rechazo de los norteamericanos a las doctrinas evolucionistas. Esta actitud no se limita a vuestros pulpitos. Todavía es parte de vuestra conformación mental.

Tanto vuestros ateos como vuestros cuáqueros son decididamente racionalistas. Y ese mismo racionalismo está debilitado por el empirismo y el moralismo. No tiene nada de la implacable vitalidad de los grandes racionalistas europeos. Por eso vuestro método filosófico es más anticuado todavía que vuestro sistema económico y vuestras instituciones políticas.

Hoy, bastante poco preparados para ello, os veis obligados a enfrentar las contradicciones que sin que se lo sospeche surgen en toda sociedad. Conquistasteis a la naturaleza con las herramientas que creó vuestro genio inventivo sólo para encontraros con que vuestras herramientas destruyeron todo excepto vuestras personas. Contrariamente a todas las esperanzas y deseos, vuestra riqueza sin precedentes produjo desgracias sin precedentes. Descubristeis que el desarrollo social no sigue una simple fórmula. Entonces os visteis arrojados en la escuela de la dialéctica, para quedaros allí.

No hay modo de volverse atrás, a la forma de pensar y actuar predominante en los siglos XVII y XVIII.

Mientras los majaderos románticos de la Alemania nazi sueñan con restaurar la pureza original, o mejor dicho la inmundicia original de la vieja raza de la Selva Negra europea, vosotros, norteamericanos, luego de dar un firme salto en vuestra economía y en vuestra cultura, aplicaréis genuinos métodos científicos al problema de la eugenesia. Dentro de un siglo, de vuestra mezcla de razas surgirá un nuevo tipo de hombres, el primero en merecer el nombre de Hombre.

Y una profecía final: ¡en el tercer año de gobierno soviético en Norteamérica, ya no mascaréis goma!


[1] Publicado en Liberty, 23 de marzo de 1936. Este artículo fue escrito para un amplio público norteamericano, durante la Gran Depresión, cuando millones de personas se radicalizaban y se interesaban en aprender qué era el marxismo y qué significaría la revolución socialista en Estados Unidos. Era a mediados del segundo año del régimen del New Deal impuesto por Franklin D. Roosevelt, cuando el movimiento obrero empezaba a levantarse, pero antes de que se organizara el Comité para la Organización Industrial (CIO). Una nota editorial de Liberty señalaba: “¡No crean una palabra de esto! Lean la semana próxima la respuesta del ex Secretario de Trabajo Davis.” Tomado de la versión publicada en Escritos, Tomo VI, Vol. 2, Ed. Pluma, 1979, Bogotá, pág. 116.

[2] La tecnocracia era un programa y un movimiento norteamericano muy difundido en los primeros años de la depresión, especialmente en la clase media. Proponía superar la depresión y llegar al pleno empleo en Estados Unidos racionalizando la economía y el sistema monetario bajo el control de los ingenieros y técnicos, todo sin lucha de clases ni revolución. El movimiento se dividió en dos alas, una de izquierda y una de derecha, desarrollando, esta última, tendencias fascistas.

[3] National Recovery Administration (NRA, Administración de Recuperación Nacional): se instauró en 1933 como agencia del New Deal para preparar y hacer cumplir al comercio y la industria el código de prácticas leales. Al mismo tiempo, estableció un salario mínimo y un máximo de horas de trabajo y apoyó el derecho de los obreros a afiliarse a un sindicato, pero fue fundamentalmente una ayuda para los empresarios, en el sentido de que les permitió establecer niveles de calidad y los precios mínimos de las mercancías. El símbolo de la NRA era un águila azul. La Corte Suprema de Estados Unidos la declaró ilegal en mayo de 1935.

[4] Trust de cerebros era el nombre popular de los consejeros de Roosevelt en Estados Unidos.

[5] Desde 1920 a 1933 Estados Unidos fue formalmente “seco”, es decir, estaba prohibida por una enmienda constitucional la venta de bebidas alcohólicas. En 1933 se suprimió la enmienda, y el país se volvió “húmedo”, nuevamente.

[6] La quema de los trabajos de Darwin se refiere a las leyes que prohibían enseñar la teoría de la evolución en las escuelas públicas. El juicio Scopes de 1925 en Dayton, Tennessee, fue la más dramática de las protestas legales contra estas leyes represivas.

Publicado en Marxismo | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Si Norteamérica se hiciera comunista

«El pensamiento del Che Guevara». Por Michael Lowy

Después de meses de inactividad, compartimos esta digitalización de un libro fundamental para la formación en los tiempos de crisis, y de pérdida de horizonte estratégico-socialista, que vivimos: «El pensamiento del Che Guevara», escrito por el intelectual y militante (eco)socialista Michael Lowy.

Asumir la rebeldía del Che, bajo la égida de la independencia política e ideológica de clase, es hoy una necesidad. Por eso les invitamos a leer y difundir este valioso material:

«El pensamiento del Che Guevara», por Michael Lowy. Siglo XXI Editores. 1971.

Publicado en General, Libros Liberados | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en «El pensamiento del Che Guevara». Por Michael Lowy

«¡Camaradas obreros! se acerca el 1º de Mayo». Lenin (1904)

¡Camaradas obreros! Se acerca el Primero de Mayo, día en que los obreros de todos los países conmemoran su despertar a una vida con conciencia de clase, su solidaridad en la lucha contra toda violencia y toda opresión del hombre por el hombre, en la lucha por liberar a millones de trabajadores del hambre, la miseria y la humillación. Dos mundos se alzan frente a frente, en esta grandiosa lucha: el mundo del capital y el del trabajo, el mundo de la explotación y la esclavitud, y el de la fraternidad y la libertad.

Por una parte, hay un puñado de ricos parásitos. En sus manos se concentran los talleres y las fábricas, las herramientas y las máquinas. Han convertido millones de desiatinas de tierra y montañas de dinero en su propiedad privada. Han hecho del gobierno y el ejército sus criados, fieles guardianes de la riqueza que han acumulado.

Por otra parte, hay millones de desheredados, obligados a suplicar a los ricos el permiso de trabajar para ellos. Crean con su trabajo toda la riqueza, mientras ellos mismos tienen que luchar toda la vida por un pedazo de pan, mendigar el trabajo como una limosna, agotar sus fuerzas y arruinar su salud en trabajos insoportables, pasar hambre en las chozas de las aldeas y en los sótanos y buhardillas de las grandes ciudades.

Pues bien, estos millones de trabajadores desheredados han declarado la guerra a los ricos y explotadores. Los obreros de todos los países luchan por emancipar al trabajo de la esclavitud asalariada, de la miseria y la indigencia. Luchan por una organización de la sociedad en la que las riquezas creadas por el trabajo común beneficien a todos los trabajadores, y no a un puñado de ricos solamente. Quieren que las tierras, las fábricas, los talleres y las máquinas se conviertan en propiedad común de todos los que trabajan. Quieren que no haya ricos ni pobres, que los frutos del trabajo sean de los mismos trabajadores, que todas las conquistas de la inteligencia humana y todos los perfeccionamientos en los métodos de trabajo sirvan para aliviar la vida del que trabaja, y no como instrumento de su opresión.

La grandiosa lucha del trabajo contra el capital ha costado ya inmensos sacrificios a los obreros de todos los países. Éstos han vertido ríos de sangre por defender su derecho a una vida mejor y a la verdadera libertad. Innumerables son las persecuciones que los gobiernos desencadenan contra los combatientes por la causa obrera. Pero la unidad de los obreros de todo el mundo crece y se fortalece, pese a todas las persecuciones. Los obreros se unen cada vez más estrechamente en sus partidos socialistas, el número de los que militan en sus filas suma ya millones, y avanzan paso a paso, inconteniblemente, hacia la victoria total sobre la clase de los capitalistas explotadores.

También el proletariado ruso ha despertado a una nueva vida. También él se ha incorporado a esta grandiosa lucha. Han pasado los tiempos en que nuestros obreros doblaban sumisamente el espinazo, sin ver una salida a su situaciónde sojuzga-miento ni un rayo de luz en su amarga vida. El socialismo les ha mostrado esa salida, y miles y miles de combatientes se agrupan bajo la bandera roja, levantando los ojos hacia ella como hacia su estrella polar. Las huelgas han mostrado a los obreros la fuerza de la unidad, les han enseñado a oponer resistencia, han revelado qué amenaza puede representar para el capital los obreros organizados. Los trabajadores han comprobado cómo de su trabajo viven y se enriquecen los capitalistas y el gobierno. Se ha encendido en ellas el deseo de luchar unidos, la aspiración a la libertad y el socialismo. Comprenden qué fuerza tan funesta y sombría es la autocracia zarista. Los obreros necesitan libertad para su lucha, y el gobierno zarista los ata de pies y manos. Necesitan libertad de reunión, libertad de asociación, libertad para publicar periódicos y libros, y el gobierno zarista aplasta con la cárcel, el látigo y las bayonetas todas las aspiraciones de libertad. El grito «¡Abajo la autocracia!» resuena a lo largo y ancho de Rusia. Se repite cada vez con mayor frecuencia en las calles y en multitudinarias asambleas de obreros. En el verano pasado decenas de miles de trabajadores en todo el sur de Rusia, se pusieron en pie para luchar por su vida mejor, por liberarse del despotismo policíaco. La burguesía y el gobierno se estremecieron ante el formidable ejército obrero, que de un solo golpe paralizó toda la industria de enormes ciudades. Decenas de combatientes por la causa obrera cayeron bajo las balas de las tropas zaristas, movilizadas contra el enemigo interno.

Pero no hay fuerza que pueda vencer a este enemigo interno, porque su trabajo es lo único que sostiene a las clases gobernantes y al gobierno. No hay en el mundo fuerza capaz de aplastar a millones de obreros, cada vez más concientes, unidos y organizados. Cada derrota de los obreros incorpora a nuevos destacamentos de combatientes, despierta a masas cada vez más amplias a la nueva vida y las impulsa a prepararse para nuevas luchas.

Y Rusia vive ahora acontecimientos en los que este despertar de las masas obreras tendrá que cobrar inevitablemente un ritmo más rápido y mayores proporciones, en que debemos concentrar todos nuestros esfuerzos para unir las filas del proletariado y prepararlo para una lucha todavía más decisiva. La guerra hace que aun las capas más atrasadas del proletariado se interesen por los asuntos y los problemas políticos. Pone al descubierto con creciente claridad y profundidad toda la podredumbre del régimen autocrático, la absoluta criminalidad de la banda policíaca y palaciega que gobierna a Rusia. Nuestro pueblo se hunde en la miseria y muere de hambre en su país, y lo arrastran a una guerra devastadora e insensata por la conquista de nuevas tierras extranjeras, pobladas por razas extrañas y situados a miles de verstas de distancia. Nuestro pueblo vive aplastado bajo la esclavitud política, y lo arrastran a laguerra para esclavizar a otros pueblos. Nuestro pueblo exige la trasformación del orden político interno, y se procura desviar su atención con el estampido de los cañones en el otro confín de la tierra. Pero el gobierno zarista ha ido demasiado lejos en su juego de azar, en su criminal despilfarro del patrimonio nacional y de las fuerzas de la juventud, que perecen en las playas del Océano Pacífico. Toda guerra pone en tensión las fuerzas del pueblo, y la difícil guerra contra el culto y libre Japón exige de Rusia una gigantesca tensión de fuerzas. Y esto, en un momento en que el edificio del despotismo policíaco ha comenzado ya a vacilar bajo los golpes del proletariado que despierta. La guerra descubre los puntos débiles del gobierno, desgarra los rótulos mentirosos, revela toda, la podredumbre interior, hace que lo absurdo de la autocracia zarista resulte evidente para todos, pone de relieve ante todo el mundo la agonía de la vieja Rusia, de la Rusia cuyo pueblo carece de derechos y está sumido en la ignorancia y el temor, de la Rusia reducida por el gobierno policíaco al sojuzgamiento de la servidumbre.

La vieja Rusia agoniza. Una Rusia libre viene a ocupar su lugar. Las fuerzas oscuras que sostenían a la autocracia zarista, se hunden. Pero sólo el proletariado conciente y organizado podrá asestarles el golpe de muerte. Sólo el proletariado conciente y organizado podrá conquistar para el pueblo la verdadera libertad, no una libertad falsificada. Sólo el proletariado conciente y organizado podrá desbaratar todo intento de engañar al pueblo, de coartar sus derechos, de convertirlo en mero instrumento en manos de la burguesía.

¡Camaradas obreros! ¡Preparémonos con redoblada energía para el combate decisivo que se acerca! ¡Que se estrechen las filas de los proletarios socialdemócratas! ¡Que su voz se propague con amplitud cada vez mayor! ¡Que la agitación en torno de las reivindicaciones obreras se despliegue cada vez con mayor audacia! ¡Que la celebración del Primero de Mayo atraiga a nuestra causa miles de nuevos combatientes y engrosé nuestras fuerzas en las grandiosa lucha por la libertad de todo el pueblo, por la emancipación de todos los trabajadores del yugo del capital!»

¡Viva la jornada de trabajo de ocho horas!

¡Viva la socialdemocracia revolucionaria internacional!

¡Abajo la criminal y bandidesca autocracia zarista!

Publicado en General | Comentarios desactivados en «¡Camaradas obreros! se acerca el 1º de Mayo». Lenin (1904)

Investigar un problema es resolverlo

Por Mao Tsetung1

¿No puede usted resolver un problema? ¡Pues bien, póngase a investigar su situación actual y sus antecedentes! Cuando haya investigado cabalmente el problema dejándolo claro, sabrá como resolverlo. Toda conclusión se saca después de haber investigado, y no antes. Únicamente un tonto, solo o reuniendo a un grupo de gentes, se devana los sesos para “encontrar una solución” o “elaborar una idea” sin hacer ninguna investigación. Debe subrayarse que esto no conducirá en absoluto a ninguna solución eficaz, a ninguna idea provechosa. En otras palabras, lo único que puede hacer ese tonto es deducir soluciones erróneas, ideas equivocadas.

No son pocos los inspectores, jefes de guerrillas y cuadros recién nombrados que gustan de hacer pronunciamientos políticos apenas llegan a un lugar, y se pavonean criticando esto y censurando aquello cuando sólo han visto algunas apariencias o detalles menores de las cosas. En realidad nada hay más detestable que esa manera puramente subjetiva de decir disparates. Sin duda, esa gente estropeará las cosas, perderá la confianza de las masas y no será capaz de resolver ningún problema.

Muchos de los que ocupan cargos dirigentes se limitan a exhalar suspiros ante los problemas difíciles, sin poder resolverlos. Pierden la paciencia y piden ser trasladados, alegando que por falta de capacidad no están a la altura de su trabajo. Estas son palabras propias de cobardes. Pues bien, ponga usted los pies a andar, recorrer cada sector o lugar que se encuentre bajo su responsabilidad y “pregúntelo todo”, como hacía Confucio, y entonces, por más pobre que sea su capacidad, sabrá encontrar soluciones, pues si antes de salir de la oficina no hay nada en su cabeza, de regreso ésta ya no se hallará vacía, sino provista de todo tipo de materiales necesarios para la solución de problemas; es así como éstos se resuelven. ¿Es indispensable salir? No forzosamente. Puede usted convocar a una reunión de investigación a personas familiarizadas con la situación, a fin de hallar el origen de ese que usted considera un problema difícil y enterarse de su estado actual; entonces le será fácil resolverlo.

La investigación se asemeja a los largos meses de gestación, y la solución del problema, al día del parto. Investigar un problema es resolverlo.

  1. Contra el culto a los libros (1930) ↩︎
Publicado en General | Comentarios desactivados en Investigar un problema es resolverlo

Divagaciones de Navidad. Por José Carlos Mariátegui

I

La humanidad, que tan rápidamente se internacionaliza, no tiene todavía un día de fiesta universal, ecuménica. Navidad es una fiesta del mundo cristiano, del mundo occidental. El Año Nuevo es una fiesta de los pueblos que usan el calendario gregoriano. A medida que la vinculación internacional de los hombres se acentúa, el calendario gregoriano extiende su imperio. Aumenta, en cada nueva jornada, el número de hombres que coinciden en la celebración del primer día del año. El Año Nuevo, por ende, parece destinado a universalizarse. Pero el Año Nuevo carece de contenido espiritual. Es una fiesta sin símbolo, una fiesta del calendario, una fiesta nacida de la necesidad de medir el tiempo. Es una efemérides anónima. No es una efemérides cristiana como Navidad.

Navidad es festejada como una efemérides cristiana. Mas, en Europa y en Estados Unidos, su sentido y su significado se han renovado y ensanchado gradualmente. Hoy Navidad es, sobre todo para los europeos, la fiesta de la familia, la fiesta del hogar, la fiesta del home.2 Es la fiesta de los niños, entre otras cosas, porque en los niños se renueva, se prolonga y retoña la familia. Navidad ha adquirido, entre los europeos, una importancia sentimental, extra-religiosa. Creyentes y no creyentes celebran Navidad.

Navidad, por eso, tiene en Europa mucha más trascendencia y vitalidad que las fiestas nacionales. Las fiestas nacionales son sustancialmente fiestas políticas, de suerte que están reservadas casi exclusivamente a una celebración oficial. No suscitar entusiasmo sino entre los parciales, entre los prosélitos del hecho político, de la fecha política que conmemoran. En Francia, por ejemplo, el 14 de julio no apasionó casi sino a los funcionarios de la Tercera República. La izquierda —el socialismo y el comunismo— no se asocia a los festejos oficiales. La extrema derecha —nobles y camelots du roi3— consideran el 14 de julio como un día de duelo. En Italia, el 20 de setiembre tiene una resonancia social más limitada todavía. Dos partidos de masas; el socialista y el popular, no se asocian a la conmemoración de la toma de la Ciudad Eterna. Los socialistas miran el 20 de setiembre como; una fiesta dé la burguesía. Y el Partido Popular es un partido católico que debe mostrarse fiel al Vaticano. En Alemania el aniversario de la revolución es más popular, porque la revolución cuenta con la solidaridad de todos los adherentes a la República y de todos los adversarios de la monarquía. Los demócratas,  los católicos, los socialistas y los comunistas se sienten, por diversas razones, más o menos solidarizados con el 9 de noviembre.

II

En tanto, Navidad es en Europa una fiesta a la cuál se asocian los hombres de todas las creencias y de todos los partidos.

La costumbre establece que la Cena de Navidad reúna, sin que falte uno solo, a cada familia. Los empleados y obreros que tienen a sus familias en pueblos lejanos, se ponen en viaje anticipadamente para arribar a sus hogares antes de la noche de Navidad.

Las sesiones de las cámaras se clausuran con la debida oportunidad para que los diputados puedan estar en sus pueblos el 24 de diciembre. La facilidad de los transportes permite, a todos los viajeros, estas vacaciones.

Los ausentes forzosos telegrafían o telefonean en la noche del veinticuatro, a sus casas distantes, para que la familia los sienta espiritualmente presentes.

Navidad por su carácter, no es, consiguientemente, una fiesta de la calle sino una fiesta íntima. Navidad se festeja en el hogar. El veinticuatro de diciembre, los bazares y las tiendas rebozan de compradores. Todo el mundo se provee de golosinas y de juguetes para sus niños. Los escaparates aladinescos, pletóricos, resplandecientes; los nacimientos, los árboles de Navidad y los viejos Noel cargados de bombones; la muchedumbre que hace sus compras; los hoteles y los restaurantes de lujo que se engalanan para la cena de nochebuena; he ahí los únicos aspectos callejeros de Navidad. Navidad es una fiesta hogareña, familiar, doméstica. Los que no tienen nido, los que carecen de familia se reúnen y se divierten entre ellos. Forman las clientelas de las cenas de los restaurantes y de los cabarets. Y de los niños sin hogar se ocupa la generosidad de los espíritus filantrópicos. Abundan instituciones que regalan juguetes, trajes y dulces a los huérfanos.

En Francia, Noel, la nuit de Noel,4 tiene un eco popular enorme. El reveillon,5 es uno de los grandes acontecimientos del año en la vida íntima francesa. Los niños colocan sus zapatos en la ventana en la noche de Navidad para que Noel deposite en ellos sus etrennes.6

En Alemania no hay familia que no prepare su árbol de Navidad. El Weilnachtbaun (árbol de Navidad) es generalmente un pequeño pino adornado de estrellas, bombitas, bujías de colores, etc., Bajo el Weilnachtbaun se ponen los regalos. A las doce de la noche encienden las bujías y las luces de bengala del árbol de Navidad. Todos se abrazan y se besan y se cambian regalos. Luego se sientan en torno de la mesa dispuesta para la cena. Y antes y después de la cena cantan canciones de Navidad. Algunos de los Weinachtliedér7 tradicionales son excepcionalmente bellos.

III

Y así en los demás países de Europa, lo mismo que en los Estados Unidos, la fiesta de Navidad es celebrada con verdadera efusión familiar. Como en la noche en que Jesús nació en un establo, en la Navidad europea nieva casi siempre. El frío y la nieve de la calle aumentan, por tanto, la atracción del hogar, del home, donde la chimenea arde muy cerca de un árbol de Navidad o de un barbudo Noel de chocolate cubiertos de nieve. La tradición y la literatura pascuales hacen de la nieve un elemento decorativo indispensable de la noche de Navidad. El escenario de Navidad nos parece necesariamente un escenario de invierno.

Probablemente, por esto, la fiesta de Navidad tiene entre nosotros un sabor, un color y una fisonomía distintos. Navidad es aquí, al revés que en los países fríos, más una fiesta de la calle que una fiesta del hogar.

La clásica nochebuena limeña es bulliciosa y callejera. La cena íntima, hogareña, carece aquí del prestigio y de la significación que en otros países. Y, por esto, Navidad no representa para nosotros lo que representa espiritualmente para el europeo, .para el norteamericano: la fiesta del hogar. Nuestra posición geográfica es culpable de que tengamos una navidad bastante desprovista de su carácter tradicional. Una Navidad estival que no parece casi una Navidad.

Algo de nieve y algo de frío en estos días de diciembre harían de nosotros unos hombres un poco más sentimentales. Un poco más sensibles a la emoción del hogar y de la familia y al encanto cándido de los villancicos. Un poco más ingenuos e infantiles, pero también un poco mejores y, tal vez, más felices.

NOTAS:

1 Inicialmente publicado en Información (Lima, 25 de diciembre de 1923), bajo el título de Navidad en nuestra época. Trascrito, con el epígrafe definitivo, en Mundial Lima, 25 de diciembre de 1925. En la antología publicada por Alberto Tauro, bajó el título de Navidad en la literatura peruana (Lima, Editorial Huascarán, 1948), pp. 117-123. Y en Cultura Peruana: Nº 45; Lima, noviembre-diciembre de 1950.

2 Hogar.

3 Grupo de muchachos monarquistas que propugnaba la restauración Borbónica en Francia.

4 La noche de Noel.

5 Cena de Noche Buena.

6 Aguinaldos, obsequios de Navidad.

7 Villancicos o canciones de Navidad.

Publicado en General | Etiquetado | Comentarios desactivados en Divagaciones de Navidad. Por José Carlos Mariátegui

La Revolución de Octubre. Antología de León Trotsky.

La Revolución de Octubre de 1917 fue, es y será uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad. Tal como fue prometido por este blog hace un par de meses, se libera y difunde la antología que realizó la editorial Fontamara, en 1977, a propósito de los textos que escribió Trotsky sobre la Revolución Rusa (exceptuando su monumental Historia de la Revolución Rusa, de suyo).

Libro liberado en PDF para su difusión y consulta. Puede descargarse aquí:

«La Revolución de Octubre», por León Trotsky. Ediciones Fontamara. 1977.

Publicado en Libros Liberados | Etiquetado , , , , , | Comentarios desactivados en La Revolución de Octubre. Antología de León Trotsky.

Bibliografía del Maoísmo en Colombia.

Tomado del blog «Historia del maoísmo en Colombia».

Archivo en drive

Archivo Prensa del Partido Comunista de Colombia

A Pineda. «Lecciones de la lucha revolucionaria en China.» Documentos Políticos 19 (1960).

Buenaventura, Nicolás. ¿Qué pasó camarada? Bogotá: Ediciones Apertura, 1992.

—. «Memoria de Anteo Quimbay.» Documentos Políticos 86 (1970).

Cardona H, José. «Las divergencias en el movimiento comunista internacional.» Documentos Políticos N° 57 (1966).

Castro, Gustavo. «El dogmatismo de los camaradas Chinos.» Documentos Políticos Nº 34/35 (1963).

Chen,  Po-ta. «La Doctrina de Mao Tse-tung sobre la aplicación del marxismo-leninismo a la revolución China.» PCC. La Nueva Democracia China. Bogotá: Graficas Centauros, 1952. 58-59.

Chia-hsiang, Wang. «La significación internacional de la victoria del pueblo chino.» PCC. En El gran salto adelante. Diez estudios sobre la República Popular China, eds. Partido Comunista de Colombia. Bogotá: Paz y Socialismo, 1960.

Correa, Carlos. «La nueva democracia.» Documentos Políticos 11 (1958).

Liu, Shao-chi. El Partido de la Revolución China. Bogotá: Gráficas Centauros, 1951.

—. «El sectarismo de puesta cerrada y el aventurerismo.» Documentos Políticos 4 (1957).

—. «El Triunfo del marxismo leninismo en China.» PCC. El gran salto adelante. Diez estudios sobre la República Popular China. Bogotá: Paz y socialismo, 1960.

—. «Nuestras experiencias.» Documentos Políticos 14 (1959).

—. «Primero de enero de 1959. Cuba.» Documentos Políticos 17 (1960).

—. «Respuesta al camarada B. M. Rivero sobre el dogmatismo.» Documentos Políticos 5 (1957).

Deng,  Siao-ping. «La gran unidad del pueblo chino y la gran unidad de los pueblos del mundo.» PCC. El gran salto adelante. Diez estudios sobre la República Popular China. Bogotá: Paz y socialismo, 1960.

Liu, Shao Chi, Chou En Lai y Otros. El gran salto adelante. Diez estudios sobre la república Popular China. Bogotá: Ediciones Suramérica, 1960.

Mikoyan, A.I. «La experiencia del frente único de china (1).» Documentos Políticos 5 (1957).

—. «La experiencia del frente único de china (2).» Documentos Políticos 6 (1957).

Mosquera, Álvaro. «Las discrepancias con los dirigentes chinos.» Voz Proletaria 21 de noviembre de 1963.

Mosquera, Álvaro. Marxismo y maoísmo. Problemas de la lucha ideológica. Segunda Edición. Bogotá: Ediciones Suramérica, 1977.

—. «Más bien ‘Revolución’ de la ignorancia.» Voz Proletaria (1967).

Oviedo, Álvaro. El maoísmo hoy. Bogotá: Editorial Colombia Nueva Ltda, 1981.

—. «Maoísmo y Trotskismo en Colombia.» Estudios marxistas Nº 13 (1977).

Partido Comunista Colombia – PCC. «Constituida Sociedad de Amigos de China.» Voz de la democracia 5 de septiembre de 1959.

—.«Declaración del Partido comunista. “Contra la farsa del ꞌꞌCongresoꞌꞌ anticomunistas”.» Documentos Políticos N° 55 (1965).

Pineda, A. «Algunas enseñanzas del partido comunista de China.» Documentos Políticos 18 (1960).

—. «Diez años que cambiaron a china.» Documentos Políticos 18 (1960).

Tierra. «El imperialismo Japonés y la Revolución China.» Tierra marzo de 1938.

Mao, Tse-tung. Lecciones de la lucha revolucionaria en China. Bogotá: Ediciones Paz y Socialismo, 1960.

—.Declaración en apoyo de la resistencia del pueblo dominicano contra la agresión armada de los EE.UU, Pueblos de todos los países, unidos para derrotar a los agresores norteamericanos y a todos sus lacayos. Pekín: Ediciones en lenguas extranjeras, 1966.

—. Fundamentos de la revolución China. Bogotá: Editorial Cultura Ltda, 1948.

—. Importantes charlas del presidente Mao Tse-tung con personalidades de Asia, África y América Latina. Pekin: Ediciones Lengua Extranjera, 1960.

—. La nueva democracia. Bogotá: Ediciones Suramérica, 1958.

—. La Nueva Democracia China. Bogotá: Centauros, 1952.

—. Naturaleza de la revolución china. Bogotá: Gráficas Centauros, 1952.

—. Obras escogidas Tomo 1. Pekín, 1968: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1968.

—. Problemas de la Historia del Partido Comunista de China. Bogotá: Ediciones Paz y Socialismo, 1959.

—. «Sobre el problema de las justas soluciones de las contradicciones que existen del pueblo.» Documentos Políticos 7 (1957).

—. «Sobre las clases de la sociedad china.» Documentos Políticos 12 (1958).

Vásquez, Álvaro. «Contra el dogmatismo y el revisionismo.» Documentos Políticos 15 (1959).

Vieira, Gilberto. «Algunos aspectos de la crisis política nacional.» Documentos Políticos N° 32 (1963): 12-13.

—.«Acerca de algunas divergencias en el movimiento comunista internacional.» Documentos Políticos N° 30 (1963).

—. «Algunas bases para el estudio de las experiencias de nuestro partido.» Documentos Políticos 15 (1959).

—. «Algunas bases para el estudio de las experiencias de nuestro Partido.» Documentos Políticos N° 15 (1959).

—. Informe al XVI pleno del Comité Central. Bogotá, 1953.

—. «La actitud del Partido Comunista de China y la unidad del movimiento comunista.» Documentos Políticos N° 33 (1963).

Vieira, Gilberto y Filiberto Barrero. La situación política nacional y la táctica del Partido Comunista. Bogotá: Editorial Colombia Nueva, 1963.

Archivo del Partido Comunista de Colombia

Barrero, Filiberto. «Resolución sobre las divergencias en el movimiento comunista y obrero mundial.» Viera, Gilberto y Filiberto Barrero. La situación política nacional y la táctica del Partido Comunista. Bogotá: Ediciones Colombia Nueva, 1963.

Partido Comunista de Colombia. «Hay que controlar la actividad de los grupos anti-Partido.» Tareas, N° 34 (1964).

—.«Allanada la Editorial ‘Centauro’ Detenido el c. Filiberto Barrero.» La Verdad 31 de enero de 1953: 1-4.

—.« “Para conocimiento del Partido”.» Tareas, N° 26 (1963).

—. « ¡Atención! A todo el Partido.» Tareas, N° 23 (1964).

—. «Atención agentes de la literatura del Partido.» Tareas, N° 25 (1963).

—. Conclusiones políticas del 29. La situación política nacional y la táctica del Partido Comunista. Bogotá: Ediciones Colombia Nueva, 1963.

—. «Conclusiones políticas del XIII pleno.» enero de 1950.

—. «Cursillo sobre las divergencias.» Tareas, N° 39 (1963).

—. Documentos del décimo congreso del Partido Comunista. Bogotá: Secretaria Nacional de Agitación y Propaganda PCC, 1966.

—. «El pleno rechaza la absurda política del grupo de Mao Tse-tung» Voz Proletaria 2 de marzo de 1967.

—. «Expulsado del Partido Carlos Arias.» Tareas, N° 34 (1964).

—. «Hay que librar una seria batalla contra el fraccionalismo y los divisionistas.» Tareas, N° 31 1964.

—. «Informe del Secretario General al XVI Pleno del Comité Central.» Agosto de 1953.

—. «La Radio Nacional sirve de antena a la agencia de calumnias ‘La Voz de América’.» La Verdad 14 de febrero de 1953: 1-3.

—. «La situación actual y nuestras tareas.» Informe del Secretario General al XVI Pleno del Comité Central. 1953.

—. «La unidad del Partido y el fraccionalismo.» Tareas, N° 33 (1964).

—. «Las divergencias, pretextos de los divisionistas, Bogotá.» Voz Proletaria 17 de septiembre de 1964.

—. «Las mentiras de la “Voz de los EE. UU. De América” y los caudillos de “Diario de Colombia”.» 1953. Hoja volante.

—. «Manifiesto de Unidad de la juventud con el Partido Comunista de Colombia.» Tareas, N° 33 (1964).

—. «Quedan algunos ejemplares de la revista Documentos del Partido.» Tareas, N° 25 (1963).

—. Resolución sobre las divergencias en el movimiento comunista y obrero mundial. La situación política nacional y la táctica del Partido Comunista. Bogotá: Ediciones Colombia Nueva, 1963.

—. «Resolución sobre el Comité Regional del Magdalena.» Tareas, N° 34 (1964).

—.«Resolución del VI Congreso del Partido Comunista de Colombia.» 1949

—. «Resolución política XIX Pleno del Comité Central.» 1956.

—. «Resolución política del XIV pleno.» Marzo de 1951.

—. Treinta años de lucha del Partido Comunista de Colombia. Bogotá: Ediciones Paz y Socialismo, 1960.

—. Treinta años de lucha del Partido Comunista de Colombia. Segunda Edición. Medellín: la Pulga, SF.

Viera, Gilberto y Filiberto Barrero. La situación política nacional y la táctica del Partido Comunista. Bogotá: Editorial Colombia Nueva, 1963.

Archivo Partido Comunista de Colombia – marxista leninista

Garnica, Francisco. Hacía una política revolucionaria en materia de organización. 1 de enero de 1965. 14 de septiembre de 2015. <http://cedema.org/ver.php?id=3681>.

Partido Comunista de Colombia- PC de C-ML. «Anotaciones sobre la historia del Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista).» Revolución, N° 506 (2015).

—. «Conclusiones XI Congreso.» Colombia, 1980.

—. Documentos Vol.2. Vol. 2. Medellín: Editorial 8 de Junio Ltda, 1975.

—.Resolución política Documentos Vol. 1. Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975.

—.«Orientación # 1.» Documentos Vol. 1. Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975.

—. «Orientación # 6.» Documentos Vol. 2. Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975

—. Resolución comité ejecutivo. Documentos Vol. 2. Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975.

—. Sobre la historia del EPL. 2009. 20 de junio de 2012. <http://www.pcdecml.org/index.php?option=com_content&view=article&id=97%3Anotas-de-comandancia-sobre-la-historia-del-epl&catid=57%3A2008&Itemid=135&limitstart=1 (>.

—.Tribuna del congreso marxista-leninista # 1, Documentos Vol. 1. Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975.

—. Tribuna del congreso marxista-leninista # 2”, Documentos Vol. 1. Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975.

.

Crónica sobre El Davis

Alape, Arturo. La paz, la violencia: Testigos de excepción. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1985.

—. Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo. Bogotá: Planeta, 1989.

Arango, Carlos. «El Ex Comandante Olimpo y el Chaparral de los grande.» FARC. Veinte años. De Marquetalia a la Uribe. Bogotá: Ediciones Aurora, 1985.

Marulanda Vélez, Manuel. Cuadernos de campaña. Bogotá: Editorial Abejón Mono, 1973.

Molano, Alfredo. «Isauro Yosa, el Mayor Lister.» Trochas y fusiles. Bogotá: El Ancora Editores, 1999.

Trujillo, Ciro. Páginas de su vida. Bogotá: Editorial Abejón Mono, 1974.

—. Páginas de su vida. Bogotá: Editorial Abejón Mono, 1974.

Vélez, Manuel Marulanda. Cuadernos de campaña. Bogotá: Abejón Mono, 1973.

Entrevistas

Dirigente Partido Comunista de Colombia maoísta. Entrevista Dirigente de PCC-M Rodolfo Hernández. 1 de mayo de 2016.

Fred, Kaim. Entrevista a Kaim Fred Rodolfo Hernández. 17 de mayo de 2016.

Pinzón, Antonio. Historia de vida Rodolfo Hernández. Bogotá, 02 de Noviembre de 2012.

Historia de maoísmo en Colombia

Archila, Mauricio. «El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo.» Controversia 190 (2008): 148-197

Hernández, Rodolfo. «El Davis, génesis del maoísmo en Colombia: incidencia del pensamiento Mao Tse-tung en el sur del Tolima.» Goliardos, Revista estudiantil de Investigaciones Históricas N° 16 (2012): 77-87.

—. «La difusión del comunismo chino en Colombia 1949-1963: El aporte editorial del Partido Comunista de Colombia-PCC.» Goliardos, Revista estudiantil de Investigaciones Históricas N° 18 (2014): 70-91.

—. Los polos del maoísmo en Colombia: de los Grupos ML al PCC-M, los herederos de la revolución de Nueva Democracia. s.f. <http://historiadelmaoismoencolombia.blogspot.com.co/2012/10/los-polos-del-maoismo-en-colombia.html>.

Molano, Frank. «El imaginario maoísta (1965-1982). Como mentalidad revolucionaria en la izquierda Colombiana.» Tesis Maestría en Historia, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 2004

Villarraga, Álvaro y Nelson Plazas. Para reconstruir los sueños: una historia del EPL. Bogotá: Fondo Editorial para la Paz, Fundación Progresar, 1994.

Tesis de investigación.

Díaz Jaramillo, José Abelardo. «El movimiento obrero estudiantil campesino 7 de enero y los orígenes de la nueva izquierda en Colombia 1959 – 1969.» Tesis de Maestría. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2010.

Jaramillo, José Abelardo Díaz. «El movimiento obrero estudiantil campesino 7 de enero y los orígenes de la nueva izquierda en Colombia 1959 – 1969”.» Tesis de maestría. Bogotá: Universidad Nacional, 2010.

Medina Gallego, Carlos. «FARC-EP Notas para una historia política1958-2006.» Tesis PhD, Universidad Nacional de Colombia. 2005.

Molano, Frank. «El imaginario maoísta (1965-1982). Como mentalidad revolucionaria en la izquierda Colombiana.» Tesis Maestría en Historia, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 2004.

Prensa del Partido Comunista de China

Articles. «Chaiman Mao Meets Leaders of fraternal Latin American Parties. » Peking Review N° 10 (1959).

Artículos y documentos. «Condena a la línea revisionista del Partido Comunista de Colombia.» Pekín Informa N° 18 (1964).

—. «IV Conferencia Nacional del PC del Perú Condena el Revisionismo.» Pekín Informa N° 21 (1964): 19-22.

Artículos y documentos. «Bolivia: la lucha armada es la única vía.» Pekín Informa N° 18 (1967).

—. «Decidido a hacer del pensamiento de Mao Tse-tung la guía para la acción: declaración emitida por el Movimiento de Izquierda Revolucionario de Uruguay.» Pekín Informa N° 31 (1968).

—. «El órgano del PC de Colombia (M-L) llama a todo el Partido a aplicar creadoramente el pensamiento de Mao Tse-tung a la práctica revolucionaria colombiana.» Pekín Informa N° 19 (1968): 25-27.

—. «El órgano del PC de Colombia (M-L) llama a todo el Partido a aplicar creadoramente el pensamiento de Mao Tse-tung a la práctica revolucionaria colombiana.» Pekín Informa N° 19 (1968): 25-27.

—. «Ha sido expulsado el Grupo Revisionista del Partido Comunista Peruano.» Pekín Informa, N° 6 (1964).

—. «La situación interna brasileña y las tareas del Partido Comunista del Brasil.» Pekín Informa N° 23 (1965): 16-18.

—. «Lecciones del golpe militar del Brasil.» Pekín Informa N° 19 (1964): 31-35.

—. «Lucha armada para la liberación; condena a la traición del revisionismo contemporáneo.» Pekín Informa N° 33 (1965).

—. «Publicación de las obras del Presidente Mao en el extranjero.» Pekín Informa N° 20 (1968): 19-20.

—. «Resolución del Comité Central del Partido Comunista del Brasil: respuesta a Jruschov.» Pekín Informa N° 15 (1963): 44-45.

—. «Resolución política aprobada en la VI Conferencia Nacional del Partido Comunista del Brasil.» Pekín Informa N° 51 (1966): 21-26.

—. «Resoluciones políticas del Primer Congreso del Partido Comunista Revolucionario de Chile.» Pekín Informa, N° 35 (1966): 23-26.

—. «Reunión de militantes marxista-leninistas del PC de Chile condena el revisionismo de la dirección del Partido.» Pekín Informa N° 15 (1964): 13-15.

—. «Se funda el Partido Comunista Revolucionario de Chile.» Pekín Informa N° 31 (1966).

—. «V Conferencia Nacional del Partido Comunista Peruano.» Pekín Informa N° 12 (1966): 13-22.

Editorial. «A nuestros lectores.» Pekín Informa, N° 1 1963: 3.

International Communist Movement. «Political Resolution of the l0th Congress Colombian C.P. » Peking Review Nº 34 (1965).

Movimiento Comunista Internacional. «Condena a la línea revisionista del Partido Comunista de Colombia.» Pekín Informa N° 18 (1964).

Partido Comunista de Bolivia. «Hay que tomar el camino de la lucha armada señalado por el presidente Mao.» Pekín Informa N° 3 (1968).

Piao, Lin. «Long live the victory of the people´s war. » Pekin Review (1965).

Ta-Nien, Liu. «How to appraise the history of Asia. » Pekin Review N° 45 (1965).

Historia de la revolución china

Altaiski, M y V Gueórguiev. Crítica de las concepciones filosóficas de Mao Tse-tung. Moscú: Editorial Progreso, s.f.

Anguiano Roch, Eugenio. «La República Popular China y su incidencia en el mundo.» Estudios de Asia y África Vol. 20, No. 1 (1985).

Bianco, Lucien. Los orígenes de la revolución China 1915-1949. Caracas: Editorial Tiempo Nuevo, S.A., 1970.

Cohen, Arthur. El Comunismo De Mao Tse-tung. Medellin: Albon Interprint, 1968.

Fanjul, Enrique. «La herencia de Mao en la China actual.» Política Exterior Vol. 7, No. 36 (1993): 122-135.

Forman, Harrison. La otra China. Buenos Aires: Editorial Abril, 1945.

Franke, Wolfgang. «Doctrina y práctica revolucionaria de Mao Tse-tung.» Eco Revista de la Cultura de Occidente Tomo III, N° 4 (1961).

Hinton, Harold. La China comunista en la política mundial. México: UTEHA, 1968.

Hongbo, Sun. «China Hoy.» 29 de enero de 2013. Los intercambios culturales entre China y América Latina. 5 de enero de 2016

Karol, Kewes S. China: el otro comunismo. México: Editorial Siglo XXI, 1967.

Macfarquhar, Roderick y Michael Schoenhals. La Revolución Cultural China. Barcelona: Critica, 2009.

Partido Comunista de China. Polémica acerca de la línea General del Movimiento Comunista Internacional. Pekín: Ediciones en lenguas extranjeras, 1965.

Schwarzt, Benjamin. En Chinese Communism and the Rise of Mao. Cambridge: Harvard University Press, 1952.

Strong Lousie, Ana. «El Pensamiento vivo de Mao Tse-tung, Bogotá.» Sábado 11 de junio de 1949.

—. «The thought of Mao Tse-tung. » Amerasia (1947): 161-162.

Relaciones entre China y América Latina

Alba, Victor. «The Chinese in Latin America. » The China Quarterly N° 5 (1961).

Archivo Chile. «Declaración de cuatro Partidos marxista-leninista de América Latina.» Octubre de 1978. 1 de mayo de 2016. <http://www.archivochile.com/pp/pcr/pcr00020.pdf>.

Connelly, Marisela. «La influencia del pensamiento de Mao en América Latina.» Estudios de Asia y África (1983).

Connelly, Marisela y Romer Cornejo. China-América Latina. Génesis y desarrollo de sus relaciones. Mexico: El Colegio de México, 1992.

Elizondo, Humberto Garza. «La nueva diplomacia de Pekín en América Latina.» Estudios Orientales VIII.1 (1973): 78-87.

Garza Elizondo, Humberto. China y el Tercer Mundo. México: Colegio de México, 1975.

Johnson, Cecil. Communist China & Latin America, 1959-1967. Columbia: University Press, 1970.

Lombardo Toledano, Vicente. Diario de un viaje a la China nueva. México: Ediciones Futuro, 1950).

Ratliff, William. «China en el futuro de América Latina.» China en América Latina: reflexiones sobre las relaciones transpacíficas. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2012.

—. «Communist China and Latín America 1949-1972.» Asian Survey, 10 (1972).

Rothwell, Matthew Daniel. «La revolución china y Latinoamérica: el impacto de redes comunistas globales en movimientos sociales y grupos guerrilleros latinoamericanos.» Resquicios N° 15 44 (2013).

—. «Influencia de la revolución china en América latina: México, Perú y Bolivia.» Fuentes. Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional (2010): 5-11.

Ruilova, Leonardo. China popular en América latina. Bogotá: Ediciones Internacionales, 1978.

Toledo Bruckmann, Ernesto. «El Pensamiento Mao Tse-tung en el Perú. Orígenes y división en la izquierda peruana en 1964.» 5 de junio de 2015. Patria Roja. 20 de enero de 2016. <http://www.pcdelp.patriaroja.org.pe/el-pensamiento-mao-tse-tung-en-el-peru-origenes-y-division-en-la-izquierda-peruana-en-1964-parte-1/#.Vz5LDfl97IU>.

Van Ness, Peter. Revolución y política exterior China: el apoyo de Pekín a las guerras de liberación nacional. Buenos Aires: Ediciones Líbera, 1970.

Referencia General

Aguilera, Mario. «Las guerrillas y las construcciones de poder popular.» Estrada, Jairo. Marx Vive. Bogotá: Universidad Nacional, 2006. 339-351.

Alape, Arturo. La paz, la violencia: Testigos de excepción. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1985.

—. La paz, la violencia: Testigos de excepción. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1985.

Alternativa. «Último reportaje a Pedro León Arboleda.» Alternativa (1975): 4.

Atehortúa Cruz, Adolfo León y Vélez ramirez. Estado y Fuerzas Armadas en Colombia. Bogotá: TM editores, 1994.

Aureliano S. «Borradores y Esbozos de Programas 1a. parte.» Contradicción Nº 10 (1992): 72-83.

Buenaventura, Nicolás. ¿Qué pasó camarada? Bogotá: Ediciones Apertura, 1992.

Celentano, Adrián. «Las ediciones del maoísmo argentino.» I Coloquio Argentino de Estudios sobre el Libro y la Edición. La Plata, 2012.

Colombia opina´s Blog. 20 de octubre de 2013. <https://colombiaopina.wordpress.com/2013/10/20/farc-a-repetir-fracaso-de-el-davis-en-el-putumayo/>.

Delgado., Álvaro. Todo tiempo pasado fue peor. Memorias del autor basadas en entrevistas hechas por Juan Carlos Celis. Bogotá: La carreta social, 2007.

Díaz-Granados, José Luis. Gilberto Vieira y su época. Manizales: Secretaria de cultura, Gobernación del Caldas, 2011.

—. Manuel Zapata Olivella, su vida y su obra. s.f. 10 de junio de 2015. <http://www.humanas.unal.edu.co/colantropos/documentos/manuel_zapata.pdf>.

Espstein, Israel. «Los jefes de la China Roja, Bogotá.» Sábado 12 de febrero de 1949.

Fajardo, Darío. Haciendas, campesinos y políticas agrarias en Colombia, 1920-1980. s.f.

Gaitán, Jorge Eliecer. Rusia y la democracia. Bogotá: Ediciones Vanguardia, s.f.

García, Juan Guillermo Gómez. Cultura intelectual de resistencia. Contribución a la historia del libro de izquierda e Medellín en los años setenta. Bogotá: Ediciones desde Abajo, 2005.

Gómez García, Juan Guillermo. Cultura intelectual de resistencia. Contribución a la historia del “Libro de Izquierda” en Medellín en los años setenta. Bogotá: Ediciones Desde Abajo, 2005.

Grupos ML. Colombia: Neocolonial y Semifeudal. Bogotá: Edición 8 de junio, 1975.

Guzmán Campos, Germán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna. «La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social.» Monografías sociológicas No. 12. Bogotá: Coedición con Ediciones Tercer Mundo, 1962. Facultad de Sociología, Universidad Nacional.

José Luis, Garcés. Manuel Zapata Olivella, caminante de la literatura y de la historia. Bogotá: Ministerio de Cultura, 1998.

León Arboleda, Pedro. «Ultimo Reportaje a Pedro León Arboleda.» Revista Alternativa N° 47 (1975).

Londoño, Rocío. «Una experiencia de la investigación marxista en Colombia.» Documentos Políticos 143 (1980).

M Altaiski; V Gueórguiev, Crítica de las concepciones filosóficas de Mao Tse-tung. Moscú́: Progreso, 1976.

Matta Aldana, Luis A. Colombia y las FARC-EP. Origen de la lucha guerrillera. Txalaparta: Nafarroa, 1999.

Medina, Carlos. Conflicto armado y procesos de paz en Colombia. Memoria casos FARC-EP y ELN. Bogotá: Universidad Nacional, 2009.

Medina, Medófilo. “La historiografía política del siglo XX en Colombia. La historia al final del milenio: ensayos de historiografía colombiana y latinoamericana, Vol. 1. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1994.

—. Historia del Partido Comunista de Colombia. Bogotá: Colombia Nueva, 1980.

—. «La resistencia Campesina en el sur del Tolima.» Sánchez, Gonzalo. Pasado y presente de la violencia en Colombia. Bogotá: CRRC, 1987.

Méndez, Daniel. Zaichina.net. 25 de septiembre de 2013. 04 de 07 de 2014. <http://www.zaichina.net/2013/09/25/wang-huaizu-el-traductor-al-espanol-de-mao/>.

—. «Zaichina.net.» 25 de septiembre de 2013. Wang Huaizu, el traductor al español de Mao. 10 de diciembre de 2015. <http://www.zaichina.net/2013/09/25/wang-huaizu-el-traductor-al-espanol-de-mao/>.

Menzies, Malcolm. Desde las montañas de Colombia. Ibagué: Editorial Mabillón, 1999.

MeraA, RafaelL Valdez. China Hoy. 29 de enero de 2013. 06 de junio de 2014. <http://www.chinatoday.mx/eco/analys/content/2013-01/29/content_515233.htm>.

Molano Bravo, Alfredo. «Fragmentos de la historia del conflicto armado (1920-210).» Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia. Bogotá: Ediciones Desde Abajo, 2015.

Moncada Abello, Alfonso. Un Aspecto de la violencia. Bogotá: Promotora colombiana de ediciones y revistas Ltda, 1963.

Montaña Cuellar, Diego. «La Humanidad perdida en el socialismo militar.» Revista de la Universidad Nacional (1944-1992) 21 (2009): 18-19.

Nieto Caballero, Agustín. El secreto de Rusia. Bogotá: Antares Ltda., 1960.

Ortiz, Lucía. «Conversación con Manuel Zapata Olivella.» Revistas de Estudios Colombianos 21 (1997).

Partido Comunista de Colombia maoísta – PCC-M. «Resolución N° 6.» Documentos Primer congreso del PCC-M. Bogotá: Ediciones Estrella Roja, 2001.

—. Cartilla de instrucción política. Historia del maoísmo en Colombia.» 2010.

Pinzón Sánchez, Alberto. La expresión es de integrante de la Comisión de Notables en los diálogos de paz entre el gobierno del presidente Andrés Pastrana y la FARC. Ver La aldea universal del Davis en el sur del Tolima. s.f. <http://www.argenpress.info/2015/01>.

Pizarro Leóngómes, Eduardo. Las Farc (1949-1966). De la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha. Bogotá: Tercer mundo editores, 1991.

—.«La guerrilla revolucionaria en Colombia.» Sánchez, Gonzalo y Ricardo Peñaranda. Pasado y presente de la violencia en Colombia. Bogotá: Cerec, 1986.

—. «Los orígenes del movimiento armado comunista en Colombia (1949- 1966).» Análisis Político 7 (1987): 33.

Pozas Horcasitas, Ricardo. «El quiebre del siglo: los años sesenta.» Revista Mexicana de Sociología N° 2 (2001).

Proletarización. ¿De dónde venimos, hacía donde vamos, hacía donde debemos ir? Medellín: Editorial 8 de Junio, 1975.

Quimbaya, Anteo. Problemas históricos de la actualidad. Bogotá: Ediciones Sociales, 1953.

Radio Internacional de China. «CRI Online.» 5 de junio de 2005. 12 de diciembre de 2015. <http://espanol.cri.cn/161/2006/06/05/1@91606.htm>.

Ramsey, Russell. Guerrilleros y soldados. Bogotá: Ediciones Tercer Mundo, 1981.

Ríos, Xulio. «China e o mundo chinés.» 5 de septiembre de 2006. ¡Aquí Pekín, habla Pekín! 10 de diciembre de 2015. <http://www.igadi.org/china/2006/xr_aqui_pekin_habla_pekin.htm>.

Rojas, Robinson. Colombia: surge el primer Vietnam en América Latina. Santiago de Chile: Prensa Latinoamericana, 1970.

Sánchez, Gonzalo. Los días de la revolución: gaitanismo y 9 de abril. Bogotá: Centro cultural Jorge Eliecer Gaitán, 1984.

Sánchez, Ricardo. De la Memoria a la Acción, Crítica Histórica. Cali: Editorial U. del Valle, 2003.

Sotomayor, José. ¿leninismo o maoísmo? Perú: Koldo Pérez de San Román, 2009.

Tarcus, Horacio. La historia intelectual y la problemática de la recepción. Introducción del libro Marx en la Argentina. Sus primeros lectores obreros, intelectuales y científicos (1871-1910). Buenos Aires: Siglo XXI, 2007.

Torres Duque, Jorge. Gaitán Durán, Jorge. s.f. 20 de enero de 2015. <http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/biografias/gaitrica.htm>.

Torres, Mauricio. La naturaleza de la revolución en Colombia. Bogotá: Iqueima, 1959.

Mao, Tse-tung. Una sola chispa puede incendiar una pradera. Chile: Lautaro, 1938.

—. Declaración en apoyo de la resistencia del pueblo dominicano contra la agresión armada de los EE.UU, Pueblos de todos los países, unidos para derrotar a los agresores norteamericanos y a todos sus lacayos. Pekín: Ediciones en lenguas extranjeras, 1966.

Uribe Alarcón, Maria Victoria. Salvo el poder todo es ilusión. Bogotá: Universidad Javeriana, 2007.

Uribe, María Victoria. «Violencia y masacres en el Tolima: desde la muerte de Gaitán al Frente Nacional.» Revista Credencial Historia (Edición 18 de junio de 1991).

Valdez Mera, Rafael. «China Hoy.» 29 de enero de 2013. Las memorias del traductor de Mao. 10 de diciembre de 2015. <http://www.chinatoday.mx/eco/analys/content/2013-01/29/content_515233.htm>.

Varios. Los fundamentos del revisionismo. Medellín: Ediciones Calarcá, 1975.

Vásquez Rendón, Pedro. «Carta Abierta.» Varios. En Los fundamentos del revisionismo. Medellín: Ediciones Calarcá, 1975.

Viera, Gilberto. Las libertades y la unidad popular. Bogotá: Ediciones Suramérica, 1977.

Zagoria, Donald S. El conflicto Chino Soviético 1956-1961. Barcelona: ediciones G.P, 1962.

Zalamea Fajardo, Patricia. «Entre arte, literatura y política: indicios en el archivo de Jorge Zalamea Borda.» Aleph 171 (2014).

Zambrano, Fabio. «La ciudad en la historia.» Torres Tovar, Carlos Alberto. La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad. Bogotá: Unilibros, 2002.

Zapata Olivella, Manuel. China, 6 a.m. Bogotá: Ediciones S.L.B, 1954.

Publicado en General | Etiquetado , , | Comentarios desactivados en Bibliografía del Maoísmo en Colombia.

Armero: 40 años después.

A cuarenta años de la voraz erupción del Nevado del Ruiz que arrasó, luctuosamente, con el municipio de Armero y buena parte de su población, compartimos dos documentos elaborados por el CINEP en la década de los 80s. Fueron escaneados y digitalizados para su respectiva difusión liberada.

Ambos textos son boletines informativos publicados por el CINEP en el contexto de su «Proyecto Armero», un trabajo organizativo político-popular realizado con los y las proletarias afectadas por la tragedia.

1. Boletín Informativo N1: «Elementos de análisis sobre la reconstrucción de Armero».
2. Boletín informativo N2: «Se consolida la organización».

Publicado en General | Etiquetado , | Comentarios desactivados en Armero: 40 años después.

Kwame Ture. Recuerdos de la IV.

Kwame Ture (nacido Stokely Carmichael), gran orador y activista de los derechos civiles, miembro y «Primer Ministro Honorario» del Black Panther Party (BPP) así como militante del All-African People’s Revolutionary Party (A-APRP), realiza un discurso durante un meeting contra la guerra de Vietnam, en la Maison de la Mutualité en París, Francia, delante de un gran retrato del Che Guevara, el 12 de diciembre de 1967. Junto a él, sentados, se observa a los líderes trotskistas Alain Krivine y Ernest Mandel. Fotografía de Gérard Aime

Publicado en General | Comentarios desactivados en Kwame Ture. Recuerdos de la IV.

La negativa del Partido Comunista Italiano al Frente Único

«La orientación del III Congreso de la IC choca con una fuerte resistencia en el Partido Comunista Italiano que, por lo específico de su fundación, se situaba en el ala izquierda de la Comintern. En su primer Comité Central estaban representadas tres corrientes: los abstencionistas, los antiguos maximalistas (los que en Livorno se pronunciaron por la aceptación incondicional de las 21 condiciones) y el antiguo grupo «Ordine Nuovo». Los antiguos maximalistas formaba el ala derecha del partido; en el Comité Central estaban representados por Tasca, Graziadei y Bombacci. Los ordinvistas estaban representados por Gramsci y Terracini; la mayoría del Comité Central, al igual que la de todo el Partido, la formaban los abstencionistas; su líder, Bordiga, llegó a ser el dirigente número uno del Partido. Las diferencias entre la plataforma de los abstencionistas y la de los ordinovistas pasan, en la primera etapa de existencia del PCd’I, a segundo término (…). Bordiga rechazaba la política del Frente Único y Gramsci y sus compañeros de Turín se solidarizaron con él. Y así ocurrió que, en enero de 1922, el consejo nacional del PSI se pronunció por una acción unitaria de todas las fuerzas proletarias contra la violencia burguesa, mientras los comunistas, por aquel entonces, rechazaban la unidad de acción.
Igualmente, en los partidos comunistas de Francia, Polonia y otros, la línea del III Congreso tropezaba con la no aceptación.»

— Milos Hájek, «Historia de la Tercera Internacional», Ed. Crítica, pp. 43-44

FOTO: Delegados del Partido Comunista Italiano al IV Congreso de la Internacional Comunista que tuvo lugar en Moscú, entre el 30 de noviembre y el 5 de diciembre de 1922.

Publicado en General | Comentarios desactivados en La negativa del Partido Comunista Italiano al Frente Único